Playmobil Cake Pops para celebrar los 12 maravillosos años de mi polluelo.



M
i "pequeño" ha cumplido 12 hermosos años el día 20 y como cada año, por estas fechas, echo la vista atrás no sin cierta nostalgia... Nostalgia de bebé, de baños interminables en los que el agua siempre se enfriaba mucho antes de que él y yo nos cansásemos de chapotear (sobre todo él, para qué engañarnos...), de besos con baba, de ropita pequeña, tanto que pareciese que iba a vestir a uno de sus peluches con ella, de baberos, chupetes y biberones con papas por las noches. De tomas de pecho, canciones infantiles susurradas a la hora de la siesta y cuentos inventados a la hora de dormir. De pañales, masajitos con crema que yo aprovechaba para sobetearlo mientras él se dejaba y se esponjaba como un pajarito cuando le hablas con mimo. De risas eternas casi por cualquier cosa y sonrisas entrañables al despertar que siempre llevaré grabadas en mi memoria. 

He vivido estos 12 años y los 9 meses previos a su nacimiento, con toda la intensidad del mundo. Para lo bueno, y para lo malo... Pero tampoco sacaría del saco las noches de fiebre, los mocos, las toses y las tomas de antibiótico. Ni las caídas que se sucedían una tras otra cuando comenzaba a caminar sin el sostén de mis manos. No querría olvidar por nada el drama del primer día de guardería ni la extrañeza del primer día de cole. Como tampoco esta historia sería la misma sin recordar los enfados, las regañinas, las pataletas a los 2 años (que para ser sincera, no se prolongaron demasiado en el tiempo), la preocupación cuando los silencios empezaron a llegar, él que siempre ha sido parlanchín hasta cuando todavía no hablábamos el mismo idioma... 

Nada de lo difícil ha durado mucho con Rafi. Al revés, ha sido y sigue siendo un niño muy fácil, feliz, alegre, cariñoso, noble e inteligente. Jamás falta una sonrisa en su carita a primera hora de la mañana ni a la hora de acostarse por la noche. Responsable, honesto y preocupado por lo que le rodea y los que le rodean, no hay absolutamente nada que yo cambiaría de él. También es desordenado y algo despistado... Pero sin esos dos pequeños rasgos de su carácter, no sería Rafi, al menos no mi Rafi.



Esta entrada de hoy es por y para él. Para que siempre recuerde que su Mamita lo adora con toda la fuerza de su corazón y que no hay "peros" que valgan en esta historia de amor que comenzó hace 12 años y 9 meses... Aunque en realidad, empecé a soñarlo mucho tiempo antes de que brotase y creciese dentro de mi.




La celebración ha sido modesta porque el auténtico "despliegue" lo haremos próximamente con sus amigos y amigas. Pero la disfrutamos en la intimidad de casa a nuestra manera. Como ya he comentado alguna vez, Rafi es un niño al que no le gusta demasiado el dulce (evidentemente, en eso no se parece a Mamá) y ese detalle es extensible al chocolate, a las chuches, a las tartas rellenas o recubiertas con cremas, ganachés, buttercreams... Eso sí, es un gran catador de bizcochos, le gustan básicos y sin ornamentos de ningún tipo. Pero como chico listo que es, distingue perfectamente los bizcochos hechos de cualquier forma de los que son elaborados con amor, tiempo y los mejores ingredientes. Faltaría más...




Adora los Bundts (¡en eso sí se parece a mi!) y no le pone pegas ni le hace ningún asco a las recetas de cakes con verduras. Creo que en breve lo deleitaré con ese Beet Bundt Cake de +Bea Roque que hace ya tiempo me llama a gritos desde el estante de honor de mis libros de Cocina.

Y hay otra excepción: Las nubes. Sí, las famosas Marshmallows blanditas y rosadas que se han puesto tan de moda con el auge de la Repostería importada de los países anglosajones. Aunque sería incapaz de pegarse un atracón con ellas. Es tan moderado en esto de las "larpeiradas", que se conforma con comerse unas poquitas y el resto del paquete, se lo cede generosamente a su querida Mamá... jeje 

Así que, teniendo en cuenta los precedentes reposteros de mi polluelo, y su adoración-pasión-y casi- veneración por los Playmóbil, me decidí a prepararle como sorpresa estos Cake Pops que en realidad, no son de mi cosecha. Bueno, la idea y los pasos básicos no, pero las varientes de los modelitos, sí. La inspiración la saqué de este precioso post del genial Blog PostreadicciónSi le echáis un vistazo, os van a encantar todas sus recetas y las increíbles presentaciones que hace su autora.
La base de estos Cake Pops son las nubes en lugar del bizcocho y el resto, es echarle horas: Fondant, colorantes, esmalte para dar brillo y un poquito de paciencia... nada más. 

¡Ah! Las nubes van recubiertas de Candy Melts, como cualquier otro Cake Pop. Lo que hice fue mezclar a partes iguales, Candy Melts de color blanco con otros de color rosa y esa fue la forma de conseguir un tono parecido al "color carne" de la carita de los Playmóbil.



¿Os gusta el resultado?



Espero que si... al polluelo le gustaron mucho y eso compensa las horas que he tenido que invertir en ellos por culpa de la torpeza de mis manos. Desde luego, rápida, lo que se dice rápida, no soy en esto de la Repostería Creativa. Aunque bien sabe dios que le pongo todo el cariño del mundo.

Y hasta aquí, esta muy especial entrada de hoy. Gracias por seguir al otro lado y por vuestros comentarios, si os animáis a hacerlos.

Un besito para tod@s.



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